Sedes históricas
Capilla de la Orden Franciscana Seglar
1998-2002
La Capilla de la Orden Franciscana Seglar —primera sede canónica de la Hermandad— hunde sus raíces en la larga presencia franciscana en Palencia. La Orden Tercera, fundada por el propio san Francisco, aparece documentada en la ciudad desde 1608. Ya en 1657 consta que los terciarios disponían de una capilla propia dentro de la iglesia del complejo conventual, dedicada a santa Isabel de Hungría y situada junto a la antigua sacristía. Tras el incendio que asoló parte del monasterio en 1659, la fraternidad adquirió en 1662 el deteriorado refectorio para convertirlo, una vez reparado, en su nueva capilla.
La capilla presenta una sola nave cubierta por un artesonado de yeso con decoración geométrica en casetones, que albergan seis óleos alusivos a la espiritualidad franciscana —la Custodia, el Santo Sepulcro, las Cinco Llagas, el Abrazo Seráfico, la Inmaculada y la Cruz con lanza y palma—, junto a once retratos de destacados terciarios, entre ellos san Luquesio, santa Rosa de Viterbo, santa Francisca Romana, san Juan de Dios o santa Isabel de Portugal.
El presbiterio está presidido por un altar mayor del siglo XIX, decorado con imitaciones de mármoles y jaspes, en cuya hornacina se venera la antigua imagen de la Virgen de las Angustias: una delicada talla de 1789, procedente de talleres de Medina de Rioseco y atribuida al círculo de José de Sierra. Restaurada en 1999, fue la primera titular de la Hermandad y presidió sus cultos fundacionales. Junto a ella se sitúan las imágenes modernas de san Francisco de Asís y de la Inmaculada Concepción, así como dos cornucopias con óleos del Ecce Homo y una Virgen Dolorosa.
En el lado del Evangelio destacan dos sobresalientes telas de escuela sevillana, enmarcadas en espléndidas cornucopias barrocas: un Ecce Homo relacionado con el entorno de Valdés Leal y una Flagelación vinculada al círculo de Murillo. A su lado se conserva un pequeño altar barroco-churrigueresco, procedente de los talleres riocuellanos, que alberga una talla del Redentor (siglo XVIII). En la pared de la Epístola se encuentra su altar gemelo, con una imagen de Cristo atado a la columna, formando ambos un valioso conjunto escultórico penitencial. Completan la decoración las tallas dieciochescas de san Luis de Francia y santa Isabel de Hungría, patronos de la Orden Franciscana Seglar, dispuestas en uno de los arcos de piedra del antiguo refectorio recuperado.
Entre 1998 y 2002, esta capilla albergó los primeros pasos de la Hermandad: sus cultos, sus asambleas y su vida espiritual nacieron en este espacio íntimo, marcado por la presencia secular de la familia franciscana. Aquí se consolidaron su identidad devocional y su vínculo con la tradición franciscana, antes de su traslado obligado a la Iglesia Penitencial de San Agustín.
Antigua Capilla de la Cofradía Sacramental de San Miguel
2021-2022
La antigua Capilla de la Cofradía Sacramental de San Miguel, situada en la calle General Amor, formó parte durante siglos del conjunto arquitectónico compuesto por la capilla y el palacio de esta histórica corporación. Su historia está estrechamente vinculada a la propia Cofradía Sacramental, la más antigua de la Diócesis, cuyos orígenes hunden sus raíces en el movimiento de exaltación eucarística que se extendió por Europa desde el siglo XIII y que adquirió plena forma canónica tras la bula Pastoris aeternis, promulgada por el papa Julio II en 1511. Entre esa fecha y 1524 quedó constituida en la antigua parroquia de San Miguel una hermandad dedicada al culto del Santísimo Sacramento y a la práctica activa de la caridad.
A lo largo de cinco siglos, la Cofradía Sacramental supo armonizar la acción litúrgica con un firme compromiso social, convirtiéndose en un referente de participación ciudadana, asistencia mutua y servicio a los más necesitados. Las actas conservadas muestran la continuidad del precepto del amor al prójimo como norma fundamental de vida cristiana, así como el esmero en mantener vivo el culto eucarístico. Buena prueba de ello es la celebración de la Octava Mayor, instituida en 1534 y mantenida de manera ininterrumpida hasta la actualidad.
El conjunto de la calle General Amor —hoy desacralizado— fue durante generaciones el centro espiritual y administrativo de la Sacramental. En él se custodiaban documentos de gran relevancia histórica, las escrituras del palacio y parte de su ajuar litúrgico. Aunque los cambios urbanos y pastorales de los siglos XIX y XX transformaron progresivamente la fisonomía del espacio, la antigua capilla continuó siendo sede de la corporación hasta su transferencia a la Diócesis en los años ochenta. Allí tuvieron lugar sus reuniones, actos devocionales y celebraciones de culto, constituyéndose en punto de referencia para una comunidad que, ya en el siglo XX, retomó nuevo vigor con la entrada de mujeres y la continuidad de nuevas generaciones.
Tras una restauración integral sufragada en parte por la Junta de Castilla y León, en marzo de 2014 la Diócesis cedió el inmueble a la Hermandad de Cofradías para que estableciera allí su sede social, hasta entonces provisional y repartida entre las distintas cofradías penitenciales integrantes. Aunque inicialmente se valoró destinar la antigua capilla a un futuro centro de interpretación de la Semana Santa, la escasa utilización del espacio motivó que, a comienzos de 2022, la Diócesis solicitara recuperar el uso compartido del edificio para acoger el nuevo Centro Juvenil Diocesano, que abrió sus puertas el 20 de diciembre de ese mismo año tras las correspondientes obras de adecuación.
La capilla desempeñó además un papel significativo en la historia reciente de la Hermandad de la Piedad. Con motivo del cierre temporal de la Iglesia Penitencial de San Agustín por obras urgentes en agosto de 2021, la Hermandad trasladó allí sus imágenes titulares y habilitó el espacio como sede provisional de culto. Desde el 11 de septiembre de 2021 hasta el 26 de marzo de 2022, la antigua capilla volvió así a convertirse en un lugar de oración y vida fraterna, prestando un servicio decisivo en un momento de necesidad.












