San Francisco de Asís

Imágenes y cultos

S. Francisco de Asís

Patrimonio y devoción

S. Francisco de Asís

San Francisco de Asís
Autoría
Talleres Viuda de Reixach
Realización
Primer cuarto del s. XX

Bendición

Fecha
27 de marzo de 2003
Lugar
Iglesia Penitencial de San Agustín
Celebrante
D. Juan Melero Mansilla, Consiliario de la Hermandad

Imposición de nimbo

Fecha
19 de marzo de 2023
Lugar
Iglesia Penitencial de San Agustín
Celebrante
D. Raúl Muelas Jiménez, Hermano Mayor Honorífico

La imagen representa al santo fundador de la orden franciscana (1182-1226), y patrón de la Hermandad; ciertamente san Francisco fue un personaje que, aún en vida, se había convertido en una suerte de reliquia viviente. Tal fue la fama que alcanzó en la Italia del siglo XIII, que sería canonizado en 1228, sólo dos años después de su fallecimiento. Su representación artística tampoco se hizo esperar y, ya en el siglo XIII, encontramos importantes ciclos pictóricos dedicados a su vida y obra.

El pintor Cimabue (c.1240-1302), maestro de Giotto y considerado iniciador de la escuela florentina, incluyó un retrato de san Francisco en una de sus obras, constituyendo ésta una de las primeras representaciones conservadas del santo; Cimabue, aunque no llegó a conocer a San Francisco, sí que pudo saber por algunos de sus contemporáneos más longevos los rasgos más significativos de su apariencia. Así pues, le representó como un hombre imberbe (o a lo sumo con una ligerísima barba), con tonsura y el habitual hábito franciscano; en sus manos y pies ya aparecen los estigmas, que se convertirán en la principal seña de identidad de san Francisco.

Con esta apariencia será representado hasta mediados del siglo XVI, cuando sus rasgos se vuelvan más afilados y austeros y los pintores le hagan crecer la barba. Es así como le representan, por ejemplo, el Greco o Zurbarán, en imágenes que insisten en la parte más mística del santo al retratarlo en una suerte de éxtasis que le aleja de la esfera terrestre.

En el caso de la imagen que atesora la Hermandad, aparece ataviado con el característico hábito talar de color marrón oscuro, ceñido a la cintura por un cordón de tres nudos, del que cuelga la tradicional corona franciscana. El santo sostiene con ternura un crucifijo, que abraza contra su pecho, en alusión a su profunda devoción a Cristo crucificado, a la centralidad de la Pasión en su espiritualidad y en recuerdo a su experiencia mística en el monte Alverna, donde recibió los estigmas de Cristo, que la propia imagen refleja en sus manos.

Cultos internos

  • Solemne Vigilia del Tránsito de S. Francisco de Asís (3 de octubre)

Cultos externos

  • Procesión de Piedad y Reconciliación (Sábado de Pasión)